Saltar a contenido

Los seis casos reales

Seis estudios hechos enteros con datos satelitales gratuitos. Cada uno ilustra una decisión distinta de las de Cómo elegir: qué medir, qué sensor, qué banda, y sobre todo qué no se puede afirmar con eso. Leídos juntos son la respuesta a "¿esto se puede hacer sin comprar datos?".

1. ¿Se hunde el suelo sobre Vaca Muerta?

Sensor: radar de banda C, Sentinel-1. Serie temporal interferométrica, corregida por atmósfera.

Qué salió: un mapa de velocidad creíble sobre 210 × 210 km, con fondo estable y cubetas localizadas de hasta 12 mm/año. Dos concesiones pegadas se mueven en espejo, la que inyecta hacia arriba y la que produce hacia abajo, y combinar dos órbitas confirma que el movimiento es vertical.

El límite: sin corrección atmosférica y con series cortas es fácil ver hundimiento donde no lo hay. El preprocesamiento define la conclusión.

Subsidencia en Vaca Muerta →

2. ¿Y sobre la extracción de litio?

Sensor: el mismo, Sentinel-1 en banda C. Y ahí está la lección.

Qué salió: casi nada. El piso húmedo del salar pierde coherencia en banda C, así que solo el 16% del área da dato confiable: las lomas, no los pozos. Y ahí está estable.

El límite: no es un límite de la banda C en abstracto, porque en Atacama otros midieron centímetros sobre halita estable. Es de esta geometría y este terreno. La palanca correcta sería banda L, que penetra y mantiene coherencia. Es el caso que enseña a elegir la banda.

Este caso no tiene sitio publicado. El de litio que sí está en línea responde otra pregunta sobre el mismo salar: la expansión de las piletas →

3. ¿Cuánto material se excavó en una mina, sin datos de la empresa?

Sensor: ninguno de radar. Son modelos de elevación: SRTM contra Copernicus, los dos gratis.

Qué salió: 285 Mm³ excavados y 267 depositados en Veladero entre 2000 y 2012, del mismo orden que lo reportado por la operadora. El truco es temporal: la mina arrancó en 2005, así que el SRTM del año 2000 capta la montaña intacta. Para fechas recientes se reconstruye la superficie del par estéreo de ASTER.

El límite: es orden de magnitud, no contabilidad. El ruido vertical se integra sobre toda el área.

Volumen removido →

4. ¿Dónde y cuándo se perfora, sin esperar el registro oficial?

Sensor: VIIRS en su banda día-noche, a 500 m. Las perforadoras y los equipos de fractura trabajan iluminados de noche, y la producción quema gas.

Qué salió: cruzando 22,000 detecciones nocturnas contra 20,000 eventos de pozo públicos, la luz confirma el 71% de los eventos conocidos. Y un modelo entrenado con eso adelanta la actividad del mes mucho antes de que salga el registro oficial, que se publica con 13 meses de atraso.

El límite: la precisión es baja, porque la mayoría de las luces son producción, quema o pueblos, y no eventos nuevos. El valor está en no perderse los que sí importan, y en llegar antes.

Actividad desde luz nocturna →

5. ¿Cuánto emite cada operadora, y se le puede atribuir?

Sensores: tres distintos, uno por gas. VIIRS Nightfire, que mide el infrarrojo de combustión, para las antorchas. TROPOMI para el metano de cuenca, a 7 km. EMIT para plumas puntuales, a 60 m.

Qué salió: 113 antorchas y 2.4 Mt de CO₂ en 2024, atribuidas por concesión. La intensidad no se reparte pareja: los gasíferos queman cerca del 1% de su gas y los petroleros el gas asociado, hasta un tercio. El metano quedó como contexto de cuenca.

El límite: el satélite atribuye bien lo puntual y fijo, como una antorcha con dueño. No lo difuso. Repartir el metano de TROPOMI por empresa sería falsa precisión, y el caso se niega a hacerlo.

Emisiones por operador →

6. ¿Se pueden acotar blancos de exploración desde el espacio?

Sensores: tres, uno por nivel de pregunta. ASTER para barrer la alteración, hiperespectral para discriminar los minerales, Sentinel-2 para el contexto actual.

Qué salió: con una escena ASTER gratuita, la alteración mapeada reencuentra los depósitos conocidos del cinturón El Indio–Pascua, uno de ellos a 40 m de la huella. Pero esa huella cubre 428 km², o sea unos 143 km² por depósito.

El límite: la espectrometría no encuentra la mena, encuentra la huella de alteración. Acota la búsqueda, no la confirma. Y es ciega a lo que está bajo cobertura.

Blancos de exploración → — el sitio publicado lleva este método un paso más allá, en Rinconada–Pirquitas, donde en vez de reencontrar minas conocidas genera blancos nuevos.


El hilo común

Los seis parten de la misma pregunta, qué quiero medir, y de ahí derivan sensor, banda y técnica. Y los seis son honestos con el límite del método. A veces el resultado más valioso es entender por qué un dato gratuito no alcanza, cuál sería la palanca correcta, o hasta dónde se puede confiar en lo que el satélite sí ve.